Señales de Humo

El jueves 16 de julio se estrena en CineAr TV y CineAr Play “Señales de humo”. Documental filmado en Amaicha del Valle y dirigido por el director tucumano Luis Sampieri.

En un pueblo de alta montaña vive Mario Reyes. Un experimentado arriero de la comunidad que no necesita tecnología para vivir. Solo una radio colgada de un gancho lo acompaña. Sin embargo, todo el valle queda sin servicio de internet y telefonía por el desperfecto de una antena. Es Mario quien tiene que recorrer las elevadas cumbres para solucionar el problema. Lo acompaña un ingeniero perteneciente a la compañía proveedora del servicio.

Sin ninguna duda lo mejor del film son los viajes a caballo. Con caminatas lentas los protagonistas atraviesan paisajes mágicos que solo la montaña puede brindar. Una tormenta a lo lejos embellece aún más el lugar, dándole un aspecto de misterio al recorrido. Es tan encantador el trayecto, que un nimbo parece iluminar a los caballos y sus jinetes. El camino elevado hace que a las nubes se las vea desde arriba y solo algunos picos muestran sus formas.

El silencio es un actor fundamental en la película, en los primeros 25 minutos de la historia casi no hay palabras. Un film de contemplación (habla desde la fotografía) que refleja magistralmente la paz del lugar. Pero esta “Horse Movie”, no solamente exhibe aventuras por los cerros. También muestra como los miembros de la comunidad se fortalecen y debaten sobre diferentes temas en la “Casa de Gobernanza de los Amaichas “, un 15 de noviembre de 2018.

El esplendor natural es innegable, aparece por todos lados e interactúa con los personajes a más de 4000 metros de altura. Ellos tienen que soportar fuertes vientos y por supuesto al sol, amigo indiscutible de la montaña. Produjeron el film “Soy Cine” y “Cine Huasi” y las locaciones utilizadas fueron: “Ampimpa”, “Amaicha del Valle”, “Los Zazos”, “Cerro el Negrito” y “Cerro el Morao”, Tucumán. Mientras que el elenco estuvo compuesto por Mario Reyes, Cecilio Condori, Rodolfo Abella, Jorge Mercado y Gustavo Zalaza.

Señales de humo (Argentina,2020) 72min. Calificación ATP / Distribución: Primer Plano Films Group / Director y Guionista Luis Sampieri / Producción Ejecutiva Rodolfo Durán / Jefa de producción Patricia Salvadeo / Dirección de Fotografía Mauricio Asial / Dirección de Sonido Martín Litmanovich / Sonido directo Malcolm Reid / Montaje Luis Sampieri / Música Original Karina Martinelli y José Santucho / Coordinación de Postproducción y FX Fabián Duek

Mini entrevista al director Luis Sampieri

– ¿Cómo surge la idea de este documental, vos ya conocías al protagonista Mario Reyes? ¿Fue estimulante trabajar con él?

– La idea se me ocurrió a partir del hecho puntual de quedarme sin internet en mi casa donde vivía en ese momento, en la localidad de el Cerrito, cerca de Santa María de Catamarca, en el valle Calchaquí. Esto fue hace unos siete años, yo me había mudado de Barcelona a vivir en un pequeño y alejado pueblito en la montaña. Permanentemente se nos cortaba internet, por lo que acudí un día a la compañía proveedora del servicio y me comentaron que a causa de los fuertes vientos y temporales, tenían que esperar al arriero para llevar una nueva antena e instalarla. Yo pregunte quien era el arriero… Mario Reyes me dijeron…. Me quede sorprendido, era el mismo que yo había conocido hace treinta años siendo estudiante de fotografía. En ese momento, él nos llevó a mí y un grupo de amigos a tomar unas imágenes en la alta montaña. Era el mismo protagonista, pero habían pasado los años. Cuando lo conocí, apenas existían celulares, e internet era una palabra casi desconocida. El personaje era el mismo, la realidad había cambiado notablemente, fue ahí que decidí plasmar una historia con Mario y mostrar así la dependencia de la tecnología en los tiempos que corren, aún para una realidad tan alejada e inhóspita como la que muestra Señales de humo.

Trabajar con él fue intenso y estimulante, yo lo visité durante casi año y medio antes de filmar con el grueso del equipo. Iba y me quedaba horas con él, a veces hablando, otras veces ayudándole en sus tareas. Fue una experiencia enriquecedora convivir en esos lugares. Adentrarse en su mundo fue de manera paulatina… la gente de la alta montaña no es de mostrar o abrir fácilmente su intimidad cotidiana. Lo que más me impresionó fue como viven el día a día en esos lugares tan alejados e inhóspitos. Prácticamente no hay nada de interferencia tecnológica en sitios tan altos, como pueden ser la televisión, telefonía o internet. La forma de vida es austera y casi monacal, pero también es muy salvaje y agreste. El haber podido compartir el mundo de Mario es algo que llevaré conmigo para siempre, sobre todo la capacidad innata de adaptarse permanentemente a lo que la naturaleza provee.

– A pesar de los cambios tecnológicos, la montaña y sus personajes parecen no variar demasiado. ¿Eso querías mostrar en el film?  

– Dispensamos demasiada energía y expectativas en esa palabra llamada conectividad. Creemos que al tener teléfonos celulares estamos conectados y en gran medida no es así. Ahora estamos más desconectados que antes de la realidad que nos rodea y más dependientes del aparato todo el día. De alguna manera la película muestra esa dicotomía.

Señales de Humo es una película en donde el paisaje, imponente, inhóspito y agreste, envuelve a los protagonistas con silencios y miradas. Si bien la tecnología está en cualquier rincón del mundo, hay lugares como los que muestra la película en donde lo ancestral marca el día a día de las personas que viven en esos sitios.  Somos una sociedad que ha puesto demasiado énfasis en lo tecnológico dejando de lado muchas cosas, entre ellas la observación de las distintas realidades que nos rodean. Nuestros protagonistas siguen ejerciendo algunos oficios ancestrales a pesar del avance tecnológico y eso es una de las líneas argumentales del film.

–  Filmar en la inmensidad de la montaña me imagino no fue fácil. ¿Fue un reto de producción?

– El rodaje duró casi tres semanas, filmando casi todos los días con duras condiciones meteorológicas. Teníamos una fecha precisa en la cual subir ya que tenía que ser antes de las lluvias del verano, así que se armó el rodaje en base al pronóstico del tiempo de la alta montaña. Se dividió en tres partes: Primero los momentos más intimistas y personales de Mario, en su puesto a tres mil metros de altura. Luego la parte del pueblo en donde él va a la comunidad y visita la compañía de internet y luego la parte más dura que fue la subida a la alta montaña a cinco mil metros. Esta parte fue la más determinante ya que teníamos que esperar la fecha exacta para el ascenso. Fuimos con un equipo de apoyo de experimentados choferes en altura, con camionetas y soporte técnico, sumado a un grupo de arrieros y caballos. Sin embargo, al llegar a la cima todo el mundo estaba afectado, no solo por la altura, sino por el cansancio, los fuertes vientos y las altas temperaturas. Pero de alguna manera las condiciones extremas lo impulsan a uno a filmar y ocurren situaciones inesperadas de la propia naturaleza, que si uno las planea de antemano no suceden. Como es el caso de la niebla, que apareció de repente y Mario y el ingeniero tienen esa charla en medio de las nubes. Allí dialogan que están pisando suelo sagrado, ya que en el lugar en donde está apostada ahora la antena, antes los ancestros iban a morir alejados de la comunidad.

– ¿Te gusta que se esté empezando a filmar con continuidad en la provincia? ¿Es posible un cine con identidad norteña?

-Cuando empecé a filmar en Tucumán era muy difícil y no había apoyo de ninguna índole.  Me parece bueno que surjan nuevas realizaciones y muchas de ellas muy importantes. Siempre es alentador que se esté filmando y deseo lo mejor para todas las producciones realizadas de la provincia, para lograr con él tiempo una identidad de producción.